El misterioso asesinato de Benson

benson 001.previewNUESTRA LECTURA DE FEBRERO: EL MISTERIOSO ASESINATO DE BENSON Y LOS CRÍMENES DEL OBISPO, DE SS VAN DINE.

Nuestro autor elegido es S.S. Van Dine, creador del detective Philo Vance, alias de Willard Huntington Wright, su verdadero nombre. Hay menos tiempo así que os he conseguido dos novelas para que leáis la que más os guste: El misterioso asesinato de Benson (que es su primera novela de Ph. Vance) y Los crímenes del Obispo (o del Alfil, ya que Bishop significa ambas cosas). Su estilo es algo más lento que el de Simenon, pero mucho más elegante.

Contra algunos prejuicios, a la hora de valorar en el género criminal S. S. Van Dine, hay que decir que es mucho más importante de lo que parece. Es muy conocido en el mundo anglosajón por la antología The World’s Great Detective Stories, comentada por él mismo y punto de partida de numerosas historias del género.

Doce novelas, quince cortometrajes producidos por Warner Brothers, una miniserie televisiva y una serie radiofónica que duró aproximadamente cinco años, son el legado del excéntrico detective Philo Vance. S.S. Van Dine y Philo Vance gozaron de gran popularidad durante la primera mitad del siglo 20, aunque hoy en día están olvidados o son desconocidos para muchos.
Una cosa importante a tener en cuenta para comprender la evolución del género criminal es la absoluta contemporaneidad de S.S. Van Dine, Dashiell Hammett, Agatha Christie, Gastón Leroux y George Simenon, que publicaron sus novelas en el periodo de entreguerras (años 20 y 30). Así, mientras en la costa oeste americana se gestaba el cambio de patrón en el género criminal (elevando la pulp fiction a literatura) y surgía el tosco detective privado; en la costa este, S.S. Van Dine triunfaba con sus casos detectivescos investigados por un dandi de corte intelectual y aficionado al arte, siguiendo la estela de Sherlok Holmes y en paralelo al Poirot de A. Christie. Al igual que Simenon hacía surgir a su tosco Maigret en la Francia de trabajadores y pequeñoburgueses no muy lejos de la clasista Inglaterra rural. Habría que dilucidar si escribían para públicos tan diferentes socialmente como los mundos en que se desenvolvían sus tramas.

En el 1928, publicó en la The American Magazine 20 reglas que creía ineludibles y estimulantes a la hora de escribir un relato policial. Merece la pena leerlas, las tenéis en los archivos al final de esta página en el doc. SS VAN DINE con su biografía, son muy sensatas para quienes van dirigidas: los cultivadores del género detectivesco clásico. Las novelas citadas las podéis descargar también en los documentos en PDF que encontraréis junto al resto de archivos con las novelas leídasanteriormente.

El asesino del canal

El asesino del canalNUESTRA LECTURA DE ENERO: PIETR EL LETÓN Y EL ASESINO DEL CANAL, DE GEORGE SIMENON.

Nuestra próxima lectura va a ser doble, dada la brevedad de los textos: Pietr el letón y/o El asesino del canal, de George Simenon, en mi opinión uno de los primeros escritores europeos de novela policíaca capaz no solo de seguir el género criminal con gran calidad desde este lado del Atlántico, sino también de renovarlo en un sentido muy similar a la renovación del género que desde los años 20 se estaba produciendo en América por parte de Hammett y Chandler. Y si las tramas tienen un aire distinto, es porque la sociedad es distinta de la americana.

De hecho, soy de la opinión de que la transformación del género criminal, anclado en el patrón detectivesco en Europa (lo que se conoce como la Edad de Oro) y algo acartonado pese a la frescura y calidad de algunos de sus cultivadores, se produce en paralelo en América y en Europa, y que Simenon es la clave de esta transformación acá. Si leéis la biografía de Simenon que tenéis en un doc. de word (expurgada de Wikipedia y algunas otras fuentes) al final de esta página veréis que se trata de un escritor polémico en algunos aspectos: mujeriego hasta la presunción, ambiguo políticamente (se le achacaron ciertas simpatías hacia la ocupación como al creador de Tintin, Hergé), caprichoso y antipático con la intelectualidad francesa, pero como escritor, no solo ha resistido el paso del tiempo, sino que sus novelas de Maigret
y de otros temas han mejorado como mejoran los buenos vinos en barricas de roble.

Simenon ha quedado fuera del patrón clásico de la llamada «novela negra» que acuñó Gallimard y la intelectualidad francesa de los años 50 y 60 por razones políticas, pero ocupa un lugar clave en esa tradición por mérito propio y además contribuyó decisivamente a desmentir algunos de los tópicos que se fueron creando en torno a la serie negra. De hecho, los suecos Maj Sjowall y Per Wahloo, cuando arrancan con sus primeras novelas en los setenta y crean al primer héroe realista y humano, policía de profesión, Martin Berg, no hacen nada que no hubiera hecho Simenon con su Maigret. Al menos, es un tema que merece la pena considerar.

Encontraréis los dos libros en formato epub en el mismo lugar que la biografía, siento no haberlos encontrado en PDF, aunque hay muchas ediciones baratas de esas y otras muchas novelas de Simenon en bolsillo, no hace falta humillar la testuz ante Tusquets.
Ya está confirmada la fecha del miércoles 30 en Matisse, a las 8,15, en la Calle Campoamor, 60. Tenéis toda la información en la página de Matisse: http://www.salamatisse.es
Enlaces: El País / Lecturalia

Respecto a nuestra última sesión con  Agatha Christie y su famoso Asesinato en el Orient Exprés, novela que pudimos comparar con una de sus mejores versiones cinematográficas, podemos sacar un par de conclusiones:
1) La novela cumple todas las reglas del Detection Club (y todas las invisibles reglas del género: universo cerrado de personajes y sospechosos; triunfo de la justicia en sentido moral, no legal; protagonismo del detective ante el crimen y la incapacidad de la justicia ordinaria, etc.), no sin presentar algunas debilidades argumentales que, curiosamente, el guión de la película resuelve magistralmente.
2) Tanto la novela como la película muestra una extraordinaria calidad dramática por la calidad del trazado de los personajes (y de la interpretación de los actores, en el caso de la película). Sin duda ambas, novela y película, constituyen un clásico imprescindible del género.