PROGRAMA DEL III ENCUENTRO DE SOSPECHOSOS HABITUALES DE LA NOVELA Y EL CINE NEGROS

Llega nuestro III Encuentro de Sospechosos Habituales de la Novela y el Cine negros. El programa está cerrado y completo hasta la última actividad y las reservas confirmadas gracias a los buenos oficios de Sonsoles Durango que se ha erigido en su directora (dejándome reducido al papel de censor final, cosa que jamás le agradeceré lo suficiente) y a la colaboración de Covadonga, José y Alicia, sin olvidarnos de Ernesto que es quien ha maquetado finalmente el tríptico con el programa perfilado.
En esta ocasión esperamos que el horario se cumpla estrictamente y que placer y séptimo arte no se estorben. Os adjunto el pdf con el programa ya ultimado y os anuncio que quien quiera certificado de asistencia tiene que enviarme sus datos, nombre y apellidos completos.
Las charlas, películas y debates se realizarán en una sala ad hoc del mismo hotel Casa Palacio de Montanejos donde vamos a hospedarnos, y el Mijares nos ofrecerá un baño en un paraje no menos hermoso del que disfrutamos en Fanzara con un poco de cuartel térmico, porque las aguas se benefician de filtraciones termales que alivian ese frío gélido que algunos llamáis frescor.
Aún queda alguna plaza disponible si alguien se anima, este próximo club de 31 de mayo es el límite para decidirse, aunque os recuerdo que nuestros amigos de Novembre Negre del Puerto de Sagunto nos acompañarán el sábado en las actividades y seremos muchos.
Por si hay algún despistado el encuentro será desde el viernes 23 de junio hasta el domingo 25.
Un muy cordial saludo a todos (y nada de todas, gramática de la RAE).
Programa III Encuentro Sospechosos Habituales

Jorge M. Reverte: Gálvez entre los leones

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Es curioso como se valoran a veces los escritores y sus novelas. Y hay que tener muy en cuenta esa valoración si somos capaces de separar en las mismas qué parte se debe a las expectativas creadas y qué parte a los logros literarios o, más humildemente, ficcionales del autor. Si las expectativas no son excesivamente altas y el trabajo literario conserva cierto músculo, el autor es valorado. En caso contrario, el resultado puede ir del éxito sorprendente al injusto desdén. Por eso casi siempre prefiero traer al club a escritores desconocidos o que han pasado sin pena ni gloria. Casi siempre, aunque siempre hay excepciones, dejan un buen sabor de boca (como sucedió con Jim Thompson o David Goodis o William Irish…) Pero las expectativas demasiado optimistas suelen traer decepciones (como sucedió con la primera novelas de Hammett, o con las primeras de Simenon, e incluso con el mismísimo Poe al comienzo de nuestro club). 
 
Jorge M. Reverte ha tenido esa mala suerte y no se la merece aunque ha tenido sus defensores.Demasiado para Gálvez es sin duda una novela menor (amén de primeriza) que intenta trasladar en clave humorística casi todas las claves del género negro americano a la España convulsa de la transición. El fallo está en que cuando la leemos, la visualizamos en color en lugar del inimitable blanco y negro del cine clásico. No tan cruelmente como algunos denostaron a Pavón, pero desde la misma fibra estética, es difícil perdonar a Reverte su fidelidad a la caña y a la tortilla de patatas, sus bromas autocompasivas reiterativas y su cóctel no tan caprichoso, de corrupción, matones, grapos y atentados… Pero eso no quiere decir que podamos pasar por alto que es, y de forma más leal que Juan Madrid que sigue escribiendo cosas cada vez más raras, el único escritor que ha mantenido ese registro literario durante más de cuarenta años. Así que nuestra próxima novela para leer será Galvez entre los leones, antes de enfrentarnos al auténtico monstruo de nuestro cuarteto de escritores españoles: Manuel Vázquez Montalbán, que aunque ejerció de maestro hispánico de la versión española del género, en realidad, lo hizo casi por accidente y nunca creyó en él. Era demasiado intelectual para tal cosa.
 
De Jorge M. Reverte lo que más me gusta son las tres “haches” de su estilo: su honestidad, su humildad y su humor… Honestidad en la elección de los personajes y los temas o argumentos. No hay tipos excesivos (ni excesivamente atractivos, ni excesivamente perdedores, ni excesivamente malvados…); ni tramas inverosímiles (un escándalo financiero y un tipo que quiere silenciar bocas, un ejecutivo que se escapa con su amante y quiere borrar sus huellas tras la polvareda del impuesto revolucionario… -y aquí patina con una chica demasiado peliculera, Sara-, etc.) Su humildad, porque Gálvez es un personaje creíble en su insignificancia y en sus recursos, en sus miedos y sus arranques, y sus trapisondas huyen de la épica como los gatos del agua, lo mismo que sus otros personajes. Esta humildad de Reverte encierra un magisterio: la novela negra, en cuanto trama realista, no necesita de Bogarts y Bacalls, usted mismo puede verse enredado (¿recuerdan a Cornell Woolrich en La mujer fantasma?) sin comerlo ni beberlo. El mismo magisterio de Pavón, revelando el inesperado escenario del crimen en un pueblo manchego (que para el lector ingenuo es más exótico que el famoso Asesinato en Puertomarte de Asimov). ¿O es que no puede haber crímenes en Tomelloso, o, pongamos por caso en Valencia, como reivindicamos los del Valencia criminal hace unos pocos años? Y por último su humor, que es el rasgo que en su primera novela al menos no acaba de cuadrar pese a su frescura y a otorgar a sus novelas del tono que más les cuadra. Pero que empieza a encontrar su ajuste en Gálvez en Euskadi y… espero que las otras y en su última novela. Ver a Gálvez reducido a la condición de periodista de “revistas de tanatorio” no deja de ser toda una promesa… Veremos.
 
Hasta el próximo miércoles 26 de octubre a las 8,15 en Matisse, como siempre  (www.salamatisse.es)

Maj Söjwall y Per Wahlöö: Roseanna y El hombre en el balcón

Después de nuestra agradable reentrée, en la que hemos rematado sin las facilidades de una película a un escritor controvertido como Chester Himes, que pese a su peculiar estilo caótico no resulta fácil de dejar de leer y de disfrutar, nos toca volver a cruzar el charco y ver qué era lo que estaba pasando en Europa. Y la renovación de la novela policíaca (o si somos rigurosos, de la narrativa criminal en forma de tal) se produce en el gran norte escandinavo, y se va a quedar allí casi desde entonces. Simenon no puede hacer olvidar su condición de escritor de derechas (brillante y realista, incluso crítico) pero con un pasado tenebroso; los españoles se van a debatir entre la imitación de la novela negra americana (Reverte, Madrid), su epifanía (Vázquez Montalván) o la adaptación al costumbrismo (García Pavón); los franceses entre la novela política de izquierdas (Manchette) y el psicodrama de suspense (Narjenac & Boileau, inspiradores del Vértigo de Hitchcock); los italianos entre la ruptura de Servanenko y el estilismo de Giovanni; los ingleses aferrados al formalismo de P.D. James… Es entonces cuandoen 1965 aparece una pareja de periodistas suecos, Maj Söjwall y Per Wahlöö, que publica una novela: Rosseanna… El cadáver de una chica aparece en Estocolmo cuando se draga un canal… Nadie la ha echado de menos, nadie conoce su identidad, no hay presión mediática ni policial por resolver el asunto, sólo la tenacidad de un policía sin cualidades ni atractivos especiales, un hombre normal, incluso algo gris, con problema familiares de lo más vulgares, Martin Beck. Desde ese año, las traducciones de las novelas de Maj Söjwall y Per Wahlöö se multplican, y con el certificado de calidad sueco los países del sur de Europa (incluida Francia) empiezan a contemplar la posibilidad de que existan policías con el mismo nivel de honradez y heroicidad anónimas que periodistas, detectives privados, abogados o jueces. El patrón de la novelística  criminal europea (la americana ya lo ha hecho a su modo por ejemplo con Chester Himes) cambia y acepta las comisarías de policía como algo más que un escenario sórdido…

La novela elegida para leer este mes es, desde luego Rosseanna, pero también podéis probar, además, con otra que os aconsejo por su poder hipnótico: El hombre en el balcón.

Si tenéis alguna duda sobre lo que os digo podéis leer los prólogos a ambas novelas de dos escritores poco sospechosos de mediocres y desde luego nada de ingratos: Henning Mankell y Jo Nesbo. Ambos reconocen la deuda con los dos periodistas suecos. Desde luego, la tienen. Y no hubiera importado que no hubieran sido conscientes de ello.

Os espero a todos el próximo miércoles 28 de octubre en Matisse (C/ Campoamor, 60, www.salamatisse.es) a las 8,15 para compartir nuestras opiniones acerca de estas dos novelas, o al menos, de la primera de ellas. Espero que las disfrutéis.

Chester Himes: Por amor a Imabelle

EPor amor a Imabelle1l miércoles 24 de junio tenemos una suculenta lectura: Chester Himes, probablemente el mejor escritor negro americano del género. La novela que vamos a leer es la primera de las que escribió ambientadas en Harlem y protagonizadas por dos de sus personajes más conocidos Ataúd Johnson y Sepulturero Jones, Por amor a Imabelle. 
 
En la pequeña biografía que James Sallis dedica a Chester Himes (junto a Jim Thompson y David Goodis) en Vidas difíciles, se nos revela un pequeño secreto sobre el origen de la peculiar poética de Himes: después de escribir Mamie Mason, desesperado por conseguir dinero en París, fue el propio Marcel Duhamel -director de la Serie Noir de Gallimard- quien le encargó que escribiera estas historias “realistas” de detectives sobre Harlem. El propio Himes, en su autobiografía El absurdo de mi vida, confesaba: “Me sentaba en mi cuarto y me ponía histérico penando en la salvaje e increíble historia que estaba escribiendo. Pero pensaba que era solo para los franceses y que ellos se creerían cualquier cosa de los americanos, blancos o negros, si era lo bastante perversa. Además creía que lo que estaba escribiendo era realismo. Nunca se me ocurrió penar que estaba escribiendo absurdo. El realismo y el absurdo son tan parecidos en la vida de los negros americanos, que no se puede decir donde está la diferencia”.
Hay también filmografía que intentaremos conseguir para la segunda lectura de Chester Himes después del verano.

David Goodis: La senda tenebrosa

senda-tenebrosaEn nuestro próximo  club  nos toca leer la novela  de  David Goodis:  Dark Passage  (La senda tenebrosa)  escrita en  1946, su segunda novela y disfrutar  de  la  película que la  Warner Bros  adaptó de la mano del director Delmer Daves, con Humphrey Bogart y Lauren Bacall como actores principales en 1947 con el mismo título, y que se convirtió en uno de los típicos films del cine negro.

La semana pasada ya tuvimos ocasión de comentar otra de sus novelas: Disparen sobre el pianista, y aunque no pudimos ver la película de Truffaut por problemas técnicos, sí que tuvimos una muy viva discusión en torno a la novela de Goodis y su no tan pesimista filosofía de la vida.

Recomiendo también si tenéis tiempo que leáis otra de sus novelas más importantes: La calle sin retorno, de 1954, que os adjunto en formato ebook por si os apetece leer.

Y os recuerdo a todos que esta semana estará ultimado el programa especial para despedir el curso en junio y que hemos pensado desplazar al fin de semana 19-20-21 y que bajo el título: I Encuentro de sospechosos habituales de la novela y cine negros,podremos disfrutar entre el viernes 19 de junio y el domingo 21 en una hermosa casa rural de Fanzara y dedicar a pasear, comercio y bebercio sanos y ver cine negro. Os lo remitiré para que vayáis haciendo vuestras reservas, no os lo perdáis aunque no hayáis venido hace tiempo al club (o no hayáis venido todavía o hayáis dejado de venir…) porque habrá sorpresas y será muy interesante.

David Goodis: Disparen sobre el pianista

pianistaEs inevitable admitir que la lectura de esa segunda hornada de escritores americanos de novela negra -no puede hablarse todavía degeneración- está convirtiendo a nuestro club de lectura en una auténtica tertulia de debate, cada vez más encendido. Y es que Jim Thompson no suele dejar indiferente a los lectores que lo descubren por primera vez (y por segunda, añadiría en mi caso). Con David Goodis os aseguro que va a ocurrir lo mismo.

Hay dos obras imprescindibles de Goodis, al menos en una primera aproximación: Dark Passage (La senda tenebrosa) escrita en 1946, su segunda novela y coincidente con su producción a destajo de historias “quiosco”; y Down There, escrita en 1956, también conocido como Shoot the Piano Player (Disparen sobre el pianista y Música en el fango).

De ambas obras hay dos notables películas: Warner Bros adaptó la primera al cine de la mano del director Delmer Daves, con Humphrey Bogart y Lauren Bacall como actores principales. Años después, en 1963, el canal de televisión ABC empezó a emitir el programa de televisión The Fugitive, la historia de Richard Kimble, un doctor que había sido injustamente juzgado de asesinar a su esposa. Kimble posteriormente escapó y empezó la búsqueda del “hombre de un brazo”, la persona que él creía ser el verdadero asesino. Muchos recordamos perfectamente esa serie mítica que pudimos ver en nuestra TVE en blanco y negro. Goodis indicó que The Fugitive estaba basado en su novela Dark Passage y en 1965, demandó a United Artists-TV y a ABC por 500.000 dólares. Tenéis toda la historia en las dos biografías que os adjunto en un doc.

La segunda novela, Disparen sobre el pianista, también tiene una adaptación al cine de la mano de  François Truffaut en 1960,  magnífica película. El filme tuvo éxito, pero pocos repararon en el nombre del autor norteamericano. Es un filme muy deTruffaut, imaginativo y poético, pero donde está ausente el mundo asfixiante de Goodis.

Por tanto, vamos a optar en primer lugar por leer esta novela: Disparen sobre el pianista, que tenéis publicada en RBA (y obtenible deocasión dos euros) , y dejaremos para mayo la segunda (primera cronológicamente): la senda tenebrosa, que gozaremos junto a la película de Bogart y Bacall, de factura más clásica y fiel a Goodis.