Reapertura del Club de Lectura del Jordi. Simenon: Maigret en Nueva York

simenon_georges__maigret_26__maigret_en_nueva_yorkDurante el curso pasado ha funcionado en el Instituto un Club de Lectura de Novela Criminal abierto a todos aquellos compañeros que quieran conocer un poco el género negro y criminal. El club está por tanto a vuestra disposición sin que exija por parte de quien tenga interés la obligación de leer la novela seleccionada, ya que el objetivo no es solo disfrutar de la lectura y compartir opiniones, sino conocer el género y el autor y tener motivos para leerlo.
El plan de lecturas inicial, sometido a las preferencias de los asistentes, es el que figura en la entrada anterior.
Sin embargo, no podía ser de otra manera, nos quedamos a mitad de programa porque decidimos entretenernos con más lecturas de las programadas  y escritores como Dasshiel Hammett o Raymond Chandler, que señalan el arranque de la novela de suspense americana, sustanciaron ellos solos varias sesiones. Y eso teniendo en cuenta que nos saltamos a escritores como Burnett (La jungla de asfalto), Cain (El cartero siempre llama dos veces), MacDonald (Con el agua al cuello), o Thompson (1280 almas) y otros que orbitaron en la senda abierta por Hammett y Chandler.
Además, llegados a final de curso, nos preguntamos: ¿qué ocurría entre tanto en Europa? ¿Es que las letras europeas no tenían nada nuevo que decir más allá de seguir inventando detectives extraordinarios y crímenes en la rectoría?
Pues lo cierto es que en Europa, en Bélgica, y ya antes de la IIª Guerra Mundial, había nacido un escritor de biografía turbia que es una verdadera bestia narrativa e incluso escribía muy bien… En realidad es el escritor que más novelas fue capaz de escribir y de vender de todos los escritores de tema policíaco o criminal, superando a auténticos monstruos como Conan Doyle e incluso a la mismísima Agatha Christie: me refería a George Simenon. Y nuestro último libro leído fue de Simenon: La cabeza de un hombre. Por eso, interrumpimos el club con Simenon, y lo empezaremos con Simenon.
Os repito los merecimientos de Simenon para figurar en la historia de la novela policíaca: 192 novelas firmadas por él y otras 30 bajo seudónimo, 550 millones de libros vendidos y traducidos a 50 idiomas… En éxito sólo le hacen sombra Shakespeare, Cervantes y los profetas de la Biblia. Pero no es el éxito el que nos obliga a leer a Simenon con particular interés, sino su condición de puente o tránsito entre el mundo narrativo de la novela de detectives clásica y el mundo narrativo de la novela policíaca europea contemporánea, y también su condición de réplica europea de la novela criminal americana realista que sus contemporáneos franceses -y me refiero al editor Gallimard, al director de la Serie Noir, Marcel Duhamel, y a gente de la talla de Jean Cocteau o André Gide- descubrieron y trasladaron a Europa bajo la etiqueta de “novela negra”.
El mundo que describe Simenon, antes, durante y después de la guerra, en sus tramas policiales no tiene ninguna envidia en cuanto a sordidez, ambientes criminales y realismo social al que retratan los escritores americanos (incluso les gana en muchas ocasiones). La diferencia estriba en que su protagonista es un orondo y no demasiado atractivo policía francés, Maigret, Un comisario lento, minucioso e intuitivo, que casi nunca perdona una comida y un vaso de vino, no un glamuroso detective de Los Ángeles… Pero hay que leerlo para saber de lo que estoy hablando.
Nuestra novela a leer será Maigret en Nueva York, porque como es breve nos permitirá reunirnos al final de este mismo mes de octubre: el jueves 27 a las 7,30 en la biblioteca del centro.Os envío, como siempre, una biografía del autor y la novela en formato epub, aunque podéis encontrar las obras de Simenon en cualquier biblioteca.
Hasta el próximo jueves 27 de octubre.

Manuel Vázquez Montalbán: Tatuaje

Por fin llegamos al ansiado Manuel Vázquez Montalbán, uno de los maestros del arte de
escribir y de un género, el criminal, que personalmente 9788408051312jamás creyó que se escribiera en serio en España. Pero una cosa es lo que uno cree, o cree creer, y otra lo que uno hace bien, mal que le pese, aunque estoy seguro que semejante cosa jamás le pesó a Montalbán. Aunque nunca estuvo en su intención ser uno, ni siquiera figurar en la nómina, de esos escritores de novela policíaca, criminal o negra. Y no lo digo yo, lo dice él mismo refiriéndose a su invención de Carvalho en 1972: “Era una época bastante difícil, ya que el franquismo parecía eterno y teníamos la impresión de que nada cambiaría. Como fruto de esta sensación escribí Yo maté a Kennedy. Aquella novela refleja un mundo irreal que venía de la empanada mental que vivíamos. Allí cabía todo: poemas, textos de vanguardia, influencia del cómic y del cine… Era un maremágnum que reflejaba la descomposición de la novela que creíamos que estábamos viviendo.”(Entrevista de Xavier Moret, en EL PAÍS del 19/2/1997.) A fin de cuentas, por entonces, la literatura española andaba liada con ese tema de las vanguardias artísticas y la censura franquista, perdida en el sinsentido de su ridícula existencia: “Yo maté a Kennedy tenía que publicarse en Seix Barral, pero la censura se mostró implacable. Carlos Barral me aconsejó que la llevara a Planeta, que tenían más mano con la censura. Así lo hice y el único cambio que me impusieron fue el de sustituir ‘cuerpo’ por ‘carne’ cuando hablaba de una señora estupenda.” (Entrevista por Xavier Moret, en EL PAÍS del 19/2/1997.)

Pero, por si quedan dudas, lo repite con la novela que vamos a leer y comentar en nuestro próximo club: Tatuaje, la segunda con el personaje pero en realidad la primera considerable como novela criminal: “A principios de los setenta vivíamos en una dictadura literaria: o escribías como Juan Benet o no eras nadie. A los jóvenes se les exigía que escribieran el Ulises. El resto eran subliteraturas. Un día, en plena euforia etílica con mi amigo José Batlló, nos burlábamos de la literatura de vanguardia y él me desafió a escribir una novela de guardias y ladrones. Acepté el reto y escribí Tatuaje en 15 días. La crítica la recibió fatal y me acusaron de lanzarme a un suicidio profesional, a una operación comercial. Hacer una novela de detectives en el rigor mortis de la cultura española de la época era horroroso. Para mí, sin embargo, era una novela experimental, ya que Carvalho no era un detective al uso. Vivía con una puta, quemaba libros, era ex comunista y ex agente de la CIA.” … “Yo maté a Kennedy no fue ningún éxito, ni Tatuaje…”(Entrevista de Xavier Moret, en EL PAÍS del 19/2/1997).

Por si no pecaba lo suficiente con todo ello (que le oí contar personalmente sin el más mínimo rubor), fue también  guionista de la película Tatuaje basada en la novela, dirigida en 1976 por Bigas Luna e interpretada por Carlos Ballesteros en el papel de Carvalho, Pilar Velázquez en el papel de Charo y Mónica Randall en el papel de Teresa Marsé.

De Manuel Vázquez Montalbán sólo puedo decir que ha sido para mí un maestro, uno de mis escritores favoritos más leídos y más respetados intelectualmente, y que de él he apreciado aún más que sus novelas, sus ensayos (como El escriba sentado, o Panfleto desde el planeta de los simios…) y sus experimentos literarios (como El Estrangulador de Boston o el Manifiesto subnormal), sin olvidar sus novelas disfrazadas de historia, como la Autobiografía del general Franco, y tantas otras cosas. Incluso le he perdonador su condición de culé y su desgraciada frase acerca de que el Barça era más que un club (tragedia que le ha perdido en los afectos de mucha gente)… Y jamás he podido creer la leyenda negra que se construyó en torno su muerte.

Creo que podemos leer las dos novelas, Yo maté a Kennedy y Tatuaje e incluso, si  encuentro, la homónima película, volver a ver a Mónica Randall en pleno imperio de su elegancia pese a la sucia mirada de Bigas Luna. Es decir, incluso podremos ver su versión cinematográfica.

Todo ello, el 23 de noviembre.

Jorge M. Reverte: Gálvez entre los leones

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Es curioso como se valoran a veces los escritores y sus novelas. Y hay que tener muy en cuenta esa valoración si somos capaces de separar en las mismas qué parte se debe a las expectativas creadas y qué parte a los logros literarios o, más humildemente, ficcionales del autor. Si las expectativas no son excesivamente altas y el trabajo literario conserva cierto músculo, el autor es valorado. En caso contrario, el resultado puede ir del éxito sorprendente al injusto desdén. Por eso casi siempre prefiero traer al club a escritores desconocidos o que han pasado sin pena ni gloria. Casi siempre, aunque siempre hay excepciones, dejan un buen sabor de boca (como sucedió con Jim Thompson o David Goodis o William Irish…) Pero las expectativas demasiado optimistas suelen traer decepciones (como sucedió con la primera novelas de Hammett, o con las primeras de Simenon, e incluso con el mismísimo Poe al comienzo de nuestro club). 
 
Jorge M. Reverte ha tenido esa mala suerte y no se la merece aunque ha tenido sus defensores.Demasiado para Gálvez es sin duda una novela menor (amén de primeriza) que intenta trasladar en clave humorística casi todas las claves del género negro americano a la España convulsa de la transición. El fallo está en que cuando la leemos, la visualizamos en color en lugar del inimitable blanco y negro del cine clásico. No tan cruelmente como algunos denostaron a Pavón, pero desde la misma fibra estética, es difícil perdonar a Reverte su fidelidad a la caña y a la tortilla de patatas, sus bromas autocompasivas reiterativas y su cóctel no tan caprichoso, de corrupción, matones, grapos y atentados… Pero eso no quiere decir que podamos pasar por alto que es, y de forma más leal que Juan Madrid que sigue escribiendo cosas cada vez más raras, el único escritor que ha mantenido ese registro literario durante más de cuarenta años. Así que nuestra próxima novela para leer será Galvez entre los leones, antes de enfrentarnos al auténtico monstruo de nuestro cuarteto de escritores españoles: Manuel Vázquez Montalbán, que aunque ejerció de maestro hispánico de la versión española del género, en realidad, lo hizo casi por accidente y nunca creyó en él. Era demasiado intelectual para tal cosa.
 
De Jorge M. Reverte lo que más me gusta son las tres “haches” de su estilo: su honestidad, su humildad y su humor… Honestidad en la elección de los personajes y los temas o argumentos. No hay tipos excesivos (ni excesivamente atractivos, ni excesivamente perdedores, ni excesivamente malvados…); ni tramas inverosímiles (un escándalo financiero y un tipo que quiere silenciar bocas, un ejecutivo que se escapa con su amante y quiere borrar sus huellas tras la polvareda del impuesto revolucionario… -y aquí patina con una chica demasiado peliculera, Sara-, etc.) Su humildad, porque Gálvez es un personaje creíble en su insignificancia y en sus recursos, en sus miedos y sus arranques, y sus trapisondas huyen de la épica como los gatos del agua, lo mismo que sus otros personajes. Esta humildad de Reverte encierra un magisterio: la novela negra, en cuanto trama realista, no necesita de Bogarts y Bacalls, usted mismo puede verse enredado (¿recuerdan a Cornell Woolrich en La mujer fantasma?) sin comerlo ni beberlo. El mismo magisterio de Pavón, revelando el inesperado escenario del crimen en un pueblo manchego (que para el lector ingenuo es más exótico que el famoso Asesinato en Puertomarte de Asimov). ¿O es que no puede haber crímenes en Tomelloso, o, pongamos por caso en Valencia, como reivindicamos los del Valencia criminal hace unos pocos años? Y por último su humor, que es el rasgo que en su primera novela al menos no acaba de cuadrar pese a su frescura y a otorgar a sus novelas del tono que más les cuadra. Pero que empieza a encontrar su ajuste en Gálvez en Euskadi y… espero que las otras y en su última novela. Ver a Gálvez reducido a la condición de periodista de “revistas de tanatorio” no deja de ser toda una promesa… Veremos.
 
Hasta el próximo miércoles 26 de octubre a las 8,15 en Matisse, como siempre  (www.salamatisse.es)

Jorge M. Reverte: Demasiado para Gálvez

Nuestro próximo club de lectura (28/09/2016) se va a ocupar de la serie del personaje 9788467024685creado por Jorge M. Reverte, Gálvez, y vamos a empezar por leer el primero: Demasiado para Gálvez, que tiene además una adaptación cinematográfica con el mismo título que podemos disfrutar también si la película está en el mercado.

Jorge M. Reverte es, sorprendentemente y más que Juan Madrid, el escritor que ha sido más fiel a ese hermoso intento por parte de los escritores españoles de adaptar los cánones de la novela policial americana a las circunstancias españolas. Sus novelas, de la primera a la última recorren los cuarenta años que van desde el tardofranquismo y la transición hasta la actualidad, y podrían servir de crónica literaria y social de nuestro país durante todo ese periodo. Vázquez Montalbán, que de algún modo ejerció alguna especie de magisterio generacional sobre el resto, nos dejó hace unos años con una novela, Milenio, que ni siquiera simulaba ser negra o policíaca o como lo queráis llamar, Juan Madrid ha estado patinando con sus últimas novelas (Pájaro en mano, Adiós Princesa…) hacia las afueras del género, y Andreu Martín, otro fiel representante de ese empeño literario, ha tocado diversos palos temáticos e incluso se ha salido del género con obras bien logradas pero discutibles (pienso en Bellísimas personas, del 2000, o en Cabaret Pompeya del 2011), amén de una muy prolífica producción de historietas, literatura infantil, etc.

Al cuarteto en conjunto se le debe un indudable logro: realizar de modo convincente y con solvencia literaria esa tarea tan imposible en apariencia como hacer que escritores y lectores españoles se tomaran en serio el género policial desde los cánones (franceses) de la novela policial americana clásica de la Edad de Plata. A Jorge M. Reverte se le debe otro logro muy personal (que Eduardo Mendoza también consiguió a su modo, aunque quedando en lo márgenes del género por voluntad propia), que no es otra cosa más que crear un personaje y unas historias llenas de humor, no siempre amargo, además, y esto es algo muy de agradecer.

Para no alargarme, simplemente recordaros que la novela que analizaremos a fondo será la primera: Demasiado para Gálvez, y que en la siguiente entrega nos las veremos con la última: Galvez entre los leones, y que además de la breve reseña biobibliográfica que os adjunto os voy a enviar todas sus novelas para que las disfrutéis este verano, que hay tiempo para leer con placer y con calma (aunque sea en un eterno viaje de avión a las antípodas como será mi caso). Leedlas en orden si os animáis a ello, creo que vais a disfrutarlas.

Juan Madrid: Regalo de la casa

Nuestro próximo club de lectura (29/06/2016) continuará nuestra visita al mundo narrativo29x9a49 de Juan Madrid, al que seguirán en septiembre Jorge Martínez Reverte, Manuel Vázquez Montalbán y Andreu Martín, hasta completar el cuarteto de escritores españoles que intentaron continuar con la novela negra y adaptarla a las circunstancias de la realidad española de los años 70 y 80. ¿Una traslación de reglas copiadas de los americanos o algo más?

Respecto a nuestro primer invitado, Juan Madrid, justo es decir que Un beso de amigo contó con una generalizada aprobación, aunque tampoco despertó entusiasmos excesivos. En fin, una faena correcta con una oreja y vuelta al ruedo, entre algunos pitos, como premio. Veremos si su siguiente novela elegida por recomendación de Miguel: Regalo de la casa, es tan redonda como dicen. Yo, para quien pueda y tenga tiempo, recomiendo también la lectura de Nada que hacer, pero solo como complemento para poder centrar nuestros comentarios en la primera.

II Encuentro de Sospechosos Habituales de la novela y el cine negros

Llega nuestro próximo II Encuentro de Sospechosos Habituales de la novela y el cinenegros (17/06/20), que será el fin de semana del 17,18 y 19 de junio en Fanzara, y como ya comentamos en nuestro pasado club versará sobre la continuidad del Cine Negro después de Sed de mal, la película de Orson Wells que según los puristas cierra la historia del Cine Negro Clásico, en formato de blanco y negro. Pero hay dos películas rodadas en color y posteriores que cuestionan esta idea, una es Chinatown, película dramática de 1974 dirigida por Roman Polanski y protagonizada por Jack Nicholson, Faye Dunaway y John Huston, que ganó el Oscar (Robert Towne) al Mejor Guion Original. Que el propio Huston, que dirigió El halcón maltés en 1941 (dando casi origen al cine negro), protagonice esta secuela podría cuestionar que se tratara de una secuela y hablar en favor de la continuidad del género fílmico. La otra película que cuestiona el fin del cine negro es A quemarropa, dirigida en 1967 por John Boorman y protagonizada por Lee Marvin y Angie Dickinson, basada en la novela The Hunter de Donald E. Westlake (traducida como Parker y como A quemarropa en español). Entre cócteles dirimiremos el asunto y visionaremos ambas películas.II Encuentro de Sospechosos Habituales Narrativa Criminal (1)

Juan Madrid: Un beso de amigo

Nuestro próximo club de lectura (28/05/2016) va a continuar una pequeña temporada por bigestos lares patrios y a dedicar algunas sesiones a la lectura de los cuatro escritores que intentaron adaptar la novela criminal americana clásica de la edad de plata a la realidad española de los setenta y los ochenta, si bien, en lugar de elegir como Francisco García Pavón el ambiente rural de una pequeña ciudad manchega de los años 20 y después de los 60 y los 70, en esta ocasión adaptarán las reglas del género a las grandes urbes hispanas: en concreto Madrid, Barcelona y Bilbao. Se trata de Juan Madrid, Jorge Martínez Reverte, Manuel Vázquez Montalbán y Andreu Martín. Valencia, por entonces no existía como escenario ni remotamente relacionado con la poética de la narrativa policial en la misma época en que el Bilbao de Reverte parecía casi más convincente que las grandes Madrid o Barcelona.

Sin olvidar ni la originalidad, ni la calidad literaria, de García Pavón, resulta obvio que estos cuatro escritores tuvieron más fácil trasladar las reglas de la novela negra de Los Angeles o San Francisco a las grandes urbes españolas y que lo hicieron con más eficacia. Toda vez que esta estética ya venía filtrada por las publicaciones y artículos de los intelectuales franceses que había ido descubriendo a los espontáneos creadores americanos y por tanto cargada de determinados valores sociales y políticos “críticos· con el sistema capitalista, con los estados burgueses y con los ambientes de corrupción moral de las clases burguesas… Cuestiones todas ellas muy marginales en la estética de los narradores americanos originales. En realidad, como ya ocurriera con los escritores detectivescos británicos y los americanos, el que fueran coetáneos no era más que un mero accidente, vivían en mundos diferentes, como era diferente el mundo de Pavón y el de cualquiera de los cuatro citados, o era diferente el mundo de Simenon y el de Sojwall y Wallöö. Mismos años, épocas distintas…

Nuestro primer invitado es Juan Madrid, en mi cada vez menos modesta opinión, tal vez el mejor de todos por la simple razón de ser también el que creía más sinceramente en el género policial entendido como novela negra y testimonio crítico de la sociedad contemporánea, aunque siempre he creído que sus logros han sido más profundos que sus intenciones y tienen por tanto el mérito añadido de lo inintencionado y lo accidental. Y para entender a Juan Madrid lo mejor es empezar por el principio, por su personaje más logrado, Toni Romano, y su primera novela: Un beso de amigo.

Francisco García Pavón: Nuevas historias de Plinio

Nuestro próximo club de lectura (28/04/2016) va a reincidir en la lectura de una segunda obra de nuevas-historias-de-plinio-mult-1415458891Francisco García Pavón después de El reinado de Witiza, de 1968, que es su primera novela policíaca larga. El libro que he elegido esta vez es de cuentos y relatos cortos: Nuevas historias de Plinio.

En nuestra anterior convocatoria os decía que Colmeiro, en su libro La novela policiaca española, señalaba que García Pavón fue consciente de inaugurar una tendencia prácticamente inédita en la literatura española: “lograr escribir historias policíacas  auténticamente enraizadas en su tierra, capaces de combinar equilibradamente la intriga policíaca con el rigor artístico”. Y que pese a los intentos de remontarse a Pedro Ruiz de Alarcón, la Pardo Bazán o Mario Lacruz, para dar cierto pedigree a la tradición española de narrativa policial, la crítica ha venido considerado a Pavón como el primer auténtico novelista policíaco español, porque en España no había más que una tradición imitativa de la novela policíaca extranjera en obras teatrales o en colecciones populares de kiosko. Para Colmeiro, el balance de la obra de Pavón es en conjunto positivo y la pregunta que se hace es por qué ha sido tan radicalmente olvidado por los lectores y escritores actuales españoles de “novela negra”. Yo tengo mi hipótesis y no es buena.

La discusión que se suscitó con respecto a nuestra primera lectura de Pavón puede resumirse brevemente: rechazo casi visceral de la novela y los ambientes descritos por parte de una pequeña minoría, y reconocimiento de los méritos de la obra por parte de la mayoría. Que las opiniones estén divididas no solo es natural sino incluso deseable, casi todos reconocieron la buena prosa y certera descripción de ambientes y personajes de la pluma de Pavón. Incluso los inclinados a valorarlo, entre los que me cuento, reconocimos una cierta ligereza en la trama de la novela, con delitos y criminales de poco fuste. Pero me sorprendió la radicalidad del rechazo de algunos: ¿se denostaba la literatura o lo que ésta relataba y describía? ¿No hemos pedido siempre al género realismo y verosimilitud? ¿No cumplía Pavón estas reglas? ¿O lo que no gustaba es que las cumplía en exceso? ¿Es por la misma razón que no gustó a algunos que se le ha olvidado? De cualquier forma, pese a la nutrida asistencia en un día prevacacional y a la apasionada discusión, Pavón merece otra oportunidad.

Las Nuevas historias de Plinio se divide en dos partes. En la primera parte están algunos de sus primeros relatos: El Quaque (cuento originalmente publicado en 1965, en ‘Las campanas de Tirteafuera’); Los carros vacíos (publicada ya como novela independiente en 1965) y Los jamones (cuento originalmente publicado en 1965, en ‘Los liberales’). En la segunda parte algunos de sus últimas historias: El huésped de la habitación número cinco; El caso de la habitación soñada; Echaron la tarde a muertos; Las desilusiones de Plinio y Muerte y blancura de Baudelio Perona Cepeda.

Francisco García Pavón: El reinado de Witiza

En nuestro próximo club de lectura vamos a volver a nuestra piel de toro y a fechas muy
libro_big_118próximas a esos años cincuenta en que Mario Lacruz publicó una de las escasísimas novelas de tema criminal de la literatura española, El Inocente. Obra que le debía más a Camus en su estilo que a Doyle, Hammett o Simenon, juntos o por separado. Justo fue en 1953, cuando se publicaba esta novela, el momento que Francisco García Pavón eligió para hacer su primera incursión en el género policíaco con un cuento que ganó el premio de la revista literaria Ateneo y dar vida a su peculiar personaje: “De como el Quaque mató al hermano Folión y del curioso ardid que tuvo el guardia Plinio para atraparlo”. La buena acogida de este relato hizo que el escritor manchego publicara otras muchas obras (cuentos, novelas cortas y novelas) centradas en las aventuras de Plinio y su “Watson” particular, don Lotario, veterinario en lugar de médico, y en el ambiente de un poblachón manchego, muy representativo de esa España rural que empezaba a agonizar (y a desaparecer) a consecuencia de la modernización de los años sesenta y setenta. Dice Colmeiro en su libro La novela policiaca española, que García Pavón fue consciente de inaugurar una tendencia prácticamente inédita en la literatura española: “lograr escribir historias policíacas auténticamente enraizadas en su tierra, capaces de combinar equilibradamente la intriga policíaca con el rigor artístico”. Y añade Colmeiro que pese a los atisbos de la Pardo Bazán o Mario Lacruz, la crítica ha venido considerado a Pavón como el primer auténtico novelista policíaco español, porque es España no había más que una tradición imitativa de la novela policíaca extranjera (bien de la inglesa, bien de la americana) en obras teatrales de preguerra o en colecciones populares de quiosco de postguerra. Colmeiro se entretiene en hacer una penetrante valoración de la abundante obra de Pavón que pondera logros y defectos, pero que resulta en conjunto positiva. La pregunta es por qué ha sido tan radicalmente olvidado por los pergeñadores actuales de eso que llaman los escritozuelos actuales españoles “novela negra”. Yo tengo mi hipótesis y no es buena.
Llevábamos casi tres años sin volver a España y ya era hora de volver a cruzar el charco. Nuestra novela a leer de Pavón será “El reinado de Witiza“, de 1968, que según palabras de Colmeiro es su primera novela policiaca larga, en que se “desarrollan plenamente las características de su saga policíaca que hasta entonces estaban en fase embrionaria”. Comprobaremos con placer si es así y qué tal ha resistido su lectura el paso del tiempo. Si os gusta no descarto visionar algún capítulo de la serie televisiva que lo llevó a la pequeña pantalla con tanto éxito de público como de inminente anuncio de su desaparición en el mundo del libro.
Os espero a todos en nuestro próximo club.

Programación del club de la A. Senior

El Club de lectura de narrativa negra y criminal que se propone para la Asociación Senior de la U. Politécnica de Valencia tiene por objetivo hacer un recorrido desde los orígenes del género hasta el momento actual leyendo las obras originales más importantes.Portada Club Senior

La idea es conocer a fondo la evolución y cambios que se han producido en el género en el siglo y medio que lleva en vigor, calibrar su calidad, su particular equilibrio entre ficción y realidad, entretenimiento y reflexión, sus tópicos y reglas… Y, lo más importante, conversar a gusto sobre todo ello una vez leídos a los mejores autores.

1ª Sesión: La creación del género criminal.
Lecturas: E. A. Poe: Los crímenes de la calle Morgue / La Carta robada (1845) / Emile Gaboriau: El caso Lerouge (1866).
2ª Sesión: La consolidación del canon detectivesco.
Lecturas: A. Conan Doyle: Estudio en escarlata (1887). / Las aventuras de Sherlock Holmes (1891).
3ª Sesión: La edad de oro: la novela detectivesca clásica.
Lecturas: G. K. Chesterton: La incredulidad del padre Brown (1926) /Agatha Christie: Asesinato en el Orient Express (1934).
4ª Sesión: La edad de plata: la novela negra americana.
Lecturas: Dashiell Hammett: Una mujer en la oscuridad (1933) /Raymond Chandler: El sueño eterno (1939).
5ª Sesión: La novela policial europea y la supremacía del modelo americano.
Lecturas: George Simenon: Pietr el letón (Maigret, 1931-32)/Ross Macdonald : La mueca de marfil (1951).
6ª Sesión: La consolidación de la nueva novela policial europea: Suecia.
Lecturas: Per Wählo y Maj Sjowall: Rosseanna (1965) / El hombre del balcón (1967).
7ª Sesión: El intento de recreación de la novela negra en España.
Lecturas: Juan Madrid: Un beso de amigo / Las apariencias no engañan (1980-82).
M. Vázquez Montalbán: Yo mate a Kennedy / Tatuaje (1970-2).
8ª Sesión: La novela criminal americana y europea abandonan al detective.
Lecturas: James Ellroy: La colina de los suicidios (1986) / Ian Rankin: Nudos y cruces (1987).
9ª Sesión: El nuevo patrón de la novela criminal contemporánea.
Lecturas: Henry Mankell: Asesinos sin rostro (1991) /Andrea Camilleri: La forma del agua (1994).

El club de lectura se realizará en sesiones mensuales, los segundos martes de cada mes a partir de las 7,30 de la tarde, ajustándose las fechas en caso de periodos vacacionales, en las Universidad Politécnica.

El club está abierto a alumnos de bachillerato y ciclos, padres, profesores y personal no docente, es de asistencia libre y voluntaria y sólo conlleva dos condiciones: leer los libros y participar en las tertulias, ambas en la medida de los deseos de los asistentes.